Temario
Introducción
1. El concepto de Filosofía Naturalista
2. Naturaleza y Conocimiento
3. La filosofía del Lenguaje
4. Los métodos científicos
5. La aportación de la Psicología Naturalista
6. Psicología y Educación
7. Ciencia y Arte
8. Ética Naturalista

5.2 El modelo teórico de campo

Hace poco, publiqué un artículo en el que, junto a planteamientos ya expuestos en este seminario, ofrecía el modelo teórico de campo como el mejor modelo teórico para la psicología y su enseñanza (Roca, 2007).

Reproduzco aquí parte del texto con algunos retoques y añadidos.

Debería quedar claro que Psique es un concepto bien natural, tanto como lo pueden ser vida o materia. Los prejuicios de quienes igualan psíquico con espiritista deben quedar fuera de la definición de una ciencia justificada e históricamente relevante como es la psicología. Por otra parte, utilizar la palabra mente es, como hemos apuntado, devaluar el concepto de psique. Puesto que este concepto de psique es más amplio y, por lo tanto, facilita la definición del universo de fenómenos que interesan a la psicología.

El concepto de funcionalidad es sinónimo de animación [énfasis del editor] y, con la afirmación de que la naturaleza se concibe científicamente como un conjunto integrado de animaciones, la psicología se inserta de pleno en el discurso científico. Se podría utilizar el concepto de comportamiento o el de conducta, en lugar del de funcionalidad, pero esto tendría el inconveniente de convertir en morfológico algo que es necesario concebir como dinámica o animación, aparte de que, como hemos dicho, conducta es un término genérico y objeto material de todas las ciencias.

El concepto de asociación es el distintivo de la animación o nivel funcional psicológico. Asociación es relación construida entre reacciones orgánicas o vitales y, siendo plenamente natural, es diferente de otras relaciones como son las relaciones conmutativas que estudia la física, las relaciones reactivas que estudia la biología y las relaciones convencionales que estudia la sociología. En este punto hace falta subrayar que todas las ciencias estudian relaciones, pero lo que las distingue es el tipo o la forma de relación en que se fijan y a partir de la cual definen su ciencia funcional. En todas ellas, sin embargo, el concepto de relación funcional es clave, puesto que es sinónimo de causa, y así cumplen la idea de que la ciencia básica y más fundamental consiste en el estudio de las causas.

La psicología debe hacer frente al concepto de causa y a toda su potencialidad y, en este sentido, entendemos que la concepción de las causas —formal, final, material y eficiente— aristotélicas, son mucho más que un discurso filosófico de referencia. El concepto de campo en ciencia teórica actual significa, a nuestro entender, el planteamiento integrado de causas o relaciones funcionales. Con el desarrollo del denominado Modelo teórico de campo que hemos hecho nosotros (Roca, 2006) y que se representa y se resume en la Figura 2, utilizamos aquellas causas aristotélicas en el marco de la idea de estructura funcional que ha venido a ofrecer el modelo de campo en la ciencia actual.

Ver figura 2

La primera causa o relación funcional a considerar es la formal [énfasis del editor] y hace referencia, precisamente, al nivel funcional que cada ciencia destaca del funcionamiento de la naturaleza y de la conducta humana en particular. La relación asociativa es, como decíamos, la que identifica la psicología. En el diagrama del nivel funcional psicológico de la Figura 2, lo representamos con las líneas que unen los elementos participantes (E). Forzando, a efectos heurísticos, el concepto de asociación distinguimos entre asociación de elementos y asociación de valores de elementos y, también, entre asociación temporal y asociación modal. Estas distinciones se representan con líneas continuas y continuas-discontinuas de un lado, y del otro con líneas rectas simples y rectas compuestas formando un arco, respectivamente. Al hacerlo, queda claro que el concepto de asociación es abstracto y admite un desglose funcional y paramétrico. La identidad que nos otorga este concepto de cara a definir la singularidad funcional que ocupa toda la psicología está fuera de duda. Es el concepto que conviene a la psicología porque señala una forma singular de relación y puede ser fácilmente traducida, mediante el desglose apuntado, por conceptos más concretos que abarcan todos los fenómenos psicológicos básicos. Así, Condicionamiento, Constancia y Configuración perceptiva, Percepción del Tiempo y Percepción del Espacio, o Conocimiento e Interpretación Cognoscitiva, son todos ellos conceptos que pueden definirse en base a la asociación.

La segunda causa es la material que se define como la relación de dependencia de un nivel funcional respecto del otro que es condición de base para su existencia. Para el caso de la asociación, significa relación de dependencia funcional de los fenómenos psíquicos respecto de los biológicos. Es lo que se corresponde, en la definición anterior, con la idea de la que partimos de la existencia del funcionalismo orgánico para hablar de psique. Cada reacción orgánica y todas ellas en su funcionamiento organizado, son causa o condición material para la existencia de la asociación. En la Figura 2, lo representamos con la E mayúscula de Elemento, dónde cada “E” representa una reacción orgánica (e→r) o un conjunto de ellas. Queda muy claro, en todo caso, que el funcionamiento del campo psíquico no puede ser nunca entendido a partir de sus elementos, aunque dependa de ellos como condición material.

La tercera causa es la final que se define como relación de dependencia de un nivel funcional respecto de otro que exige ajuste. En el caso del nivel asociativo, es la relación de dependencia funcional que muestra cómo la adaptación al, llamado tradicionalmente, “entorno” o “medio” es ajuste a los tres universos funcionales con los que se encuentra cada organismo que nace: los universos vital, material y social. Adaptándose a ellos, en el organismo se construyen los condicionamientos, las percepciones y los entendimientos, respectivamente, que definen los fenómenos psicológicos más básicos, en la dimensión cualitativa.

Con las tres causas referidas, y con el desarrollo en base a los niveles funcionales, parámetros y finalidad adaptativas, se dispone ya de un entramado conceptual que, aparte de hacer frente a la realidad de los fenómenos psicológicos, organiza el discurso psicológico de una manera coherente.

La cuarta causa a considerar es lo que en la ciencia actual y, más concretamente, en el modelo teórico de campo, denominamos factor o variable. Factor o Variable se definen en general como características concretas del campo funcional que explican su variación cuantitativa [énfasis del editor]. En el campo psíquico, ambos conceptos hacen referencia a las características concretas de la relación asociativa, las cuales comportan cambios cuantitativos en su fuerza o nivel de aprendizaje. Los modelos teóricos de Köhler (1967 [1929]) y de Kantor (1978 [1967]) contemplaban ya la dimensión cuantitativa como fundamental de cara a la construcción de una ciencia psicológica normal. En nuestro desarrollo del modelo de campo hemos hecho una definición nítidamente funcional de estos factores y los hemos agrupado en tres grupos: Factores Estructurales —Contigüidad y Contraste entre los elementos, y Complejidad y Orden en los compuestos asociativos—; Factores Históricos —Práctica de una relación asociativa, Distribución de esta práctica, Variabilidad de los valores de relación y Probabilidad de la presencia de los elementos del campo asociativo—; y Factores Situacionales —Generalización como separación de un Elemento respecto del esperado e Inhibición como presencia de un elemento extraño en una relación (Roca, 2006).

Estos factores son los que se encuentran en diferentes prácticas de investigación psicológica y son referidos por la mayoría de teorías aunque pueden presentar diferentes nombres y tener valoraciones diversas. El Modelo Teórico de Campo pretende mostrar la existencia de esta causa de variación en el campo psíquico, mostrar la interdependencia de factores, unificar el discurso cuantitativo a partir de las concreciones de los factores y sus interacciones y, evidentemente, organizar la enseñanza de la psicología en tanto que nos permite hablar del análisis del quantum y de leyes psicológicas con toda normalidad científica explicativa.

La quinta causa es la eficiente y se define como la afectación de un nivel funcional por otro que determina formas funcionales concretas. En el campo psíquico, se trata de la relación de dependencia funcional de los fenómenos básicos de condicionamiento, percepciones y entendimientos y de los factores de campo, respecto de las dinámicas funcionales social, biológica y físico-química que determinan sus formas concretas. Esta relación de dependencia funcional permite explicar, en el caso psicológico, la evolución y diferenciación individual. Es lo que, en la Figura 2, representamos al lado derecho del diagrama con líneas discontinuas. Con esta causa completamos el discurso explicativo psicológico puesto que, a la definición cualitativa y cuantitativa de los fenómenos, se añade la explicación de la singularidad con que estos fenómenos se presentan en cada individuo y evolucionan a lo largo de su existencia o en determinados periodos.

Como ejemplo ilustrativo de esta propuesta de estructura explicativa de campo, piénsese en la ansiedad aversiva. La explicación de esta emoción psicológica requiere atender a una relación asociativa por la cual un elemento reactivo neutro se asocia a un elemento reactivo que provoca dolor, dándose un condicionamiento. Dolor sería la respuesta incondicionada a un estímulo que daña el organismo. La ansiedad sería el dolor condicionado. Ansiedad también puede ser miedo condicionado [énfasis del editor]. Estas ansiedades pueden variar en fuerza en base a cualquier factor o interacción entre ellos, por ejemplo en base a la contigüidad entre los elementos del campo asociativo o en base al factor de generalización que hace que elementos similares al condicionado se conviertan también en ansiógenos. Finalmente, la ansiedad puede obedecer a determinantes sociales —ansiedad vinculada al concepto de infierno—, a determinantes biológicos —alimentos que en una dinámica digestiva se han convertido en nocivos— o incluso a determinantes físicos —la textura de un terreno se puede relacionar con una caída y provocar igualmente ansiedad—. Sin querer profundizar en la temática ni en el ejemplo, decimos que todas las dimensiones causales son necesarias para explicar una ansiedad concreta, en un individuo, puesto que hay una asociación, basada en unas reacciones orgánicas, que se dan con objeto de adaptarse a las condiciones de vida —Condicionamiento—. Y hay factores que explican la variación en la ansiedad y hay determinantes diversos de ésta.

Mirando el conjunto de la Figura 2, queda claro que los fenómenos biológicos son la base material de los psicológicos pero, a la vez, los físicos lo son de los biológicos y, lo que es más importante, los psicológicos lo son de los sociológicos. A la vez, la dimensión ajustativa de la funcionalidad asociativa vuelve a poner en relación de dependencia funcional los fenómenos psicológicos respecto de los otros fenómenos naturales. Y más aún, la determinación eficiente muestra como los fenómenos psicológicos básicos dependen también de aquellas mismas funcionalidades en otro orden de dependencia. En el texto que ha servido de referencia (Roca, 2006), citado más arriba, hemos realizado una justificación más amplia e ilustrada de este planteamiento explicativo. Nuestro objetivo aquí, se ha limitado a presentar el campo psicológico y apuntar su bondad de cara a organizar la psicología y situarla entre las otras ciencias naturales.

Josep Roca i Balasch

Bibliografía

+ Kantor (1978 [1967])
, Psicología Interconductual. México: Trillas.
+ Köhler (1967 [1929]), Psicología de la Configuración. Madrid: Morata.
+ Roca, Josep (2007) Enseñanza de la psicología. La aportación del Liceu Psicologic. Revista de Enseñanza de la Psicología. Teoría y Experiencia, 3 (1).
— (2006) Psicología: una introducción teórica. Girona: EAP-Documenta Universitaria.

2 comentarios:

Ricardo dijo...

Una idea interesante, que genera expectativa y que aún la sigue esperando, es la del tratamiento puramente funcional de lo psíquico. En esta empresa, la relación entre funcionalidades, como causa, se torna bastante interesante aunque no de fácil digestión. Algunas preguntas que me han surgido al respecto son las siguientes:

a) Puede sonar extraño que la funcionalidad vital sea causa material y al mismo tiempo causa final de la funcionalidad asociativa. Pero algunas afirmaciones del autor le dan un cariz especial a esto, pues a veces (Roca, 2001, p.54; 60) se refiere a la funcionalidad vital en tanto causa final como “condiciones de vida”, algo que no es lo mismo que funcionalidad sino al contrario, algo que puede ser descrito extensionalmente; de hecho, en todos los casos, las causas finales son descritas no como funcionalidad sino como “condiciones” (Roca, 2001, p. 219).

Un ejemplo de lo anterior: El autor plantea (5.4) que a pesar de que la constancia temporal y el condicionamiento temporal son funcionalmente iguales (asociación temporal entre elementos), la diferencia reside en su finalidad adaptativa, puesto que el estímulo en un caso es sensorial y en el otro digestivo. ¿No es esta caracterización de la finalidad fundamentalmente extensional ya que reside en una propiedad del estimulo- ser comestible o no, y por tanto definible a partir de criterios perceptuales (lo que se ve, se gusta, se huele, etc.)?

b) ¿Por qué la funcionalidad convencional no sería también causa material? Sin tal funcionalidad, no se establece la funcionalidad psíquica típicamente humana, y entonces comenzaríamos a hacer distinción de género y especie que el autor ha querido evitar.

c) Si el sistema teórico permite también pensar en una concepción metasistémica, entonces ¿puede ser la funcionalidad convencional causa final de la funcionalidad conmutativa? ¿O la funcionalidad asociativa causa final de la convencional? ¿Cómo sería eso? ¿Existen asimetrías en el sistema? Por ejemplo: ¿Cuál es la funcionalidad que funge como causa material de la funcionalidad conmutativa?

d) La causa eficiente se plantea como la determinación que otra funcionalidad hace de formas y variaciones concretas en una funcionalidad. Pero en el ejemplo de la ansiedad aversiva, se ilustra como causa eficiente no la funcionalidad “extra” o diferente, sino segmentos de la misma funcionalidad asociativa. Así, el autor afirma que se presentarán formas concretas de ansiedad aversiva según el “concepto que se tenga de infierno” (aludiendo a la funcionalidad convencional, pero tal concepto no está “allá” en esa funcionalidad sino que implicó un ajuste ontogenético y por tanto ya hace parte de la funcionalidad asociativa); de un “alimentos que se han convertido en nocivos” (aludiendo a la funcionalidad vital, pero si “se han convertido en nocivos”, ya es asociativo); o a “una textura que se relaciona con una caída” (aludiendo a la funcionalidad conmutativa, pero si se anticipa caída, implica asociación). En últimas, no habría causalidad eficiente de otras funcionalidades sino afectaciones “internas” de la misma funcionalidad asociativa. De nuevo, lo “extra” sería extensional y no funcional en buena parte de los casos.

Ricardo Pérez-Almonacid

Josep Roca i Balasch dijo...

El último de los tres comentarios de Ricardo Pérez-Almonacid merece una atención especial, ya que se centra en el desarrollo causal del modelo de campo y creo que este tema tiene una gran relevancia para plantear la aportación de la ciencia psicológica a la cultura filosófica y general. Me parece que él también lo valora así.

Efectivamente, la funcionalidad reactiva la planteo como causa material y final a la vez. Toda la funcionalidad asociativa se basa en las reacciones orgánicas y, a su vez, la dinámica reactiva vital ‘exige’ adaptación asociativa. La palabra ‘condición’ cubre los dos órdenes de dependencia funcional y esto puede conllevar confusión. Es por ello que normalmente indico condición material y condición final. Con ello uso también ‘condición’ como sinónimo de causa. El condicionamiento es eso: es una funcionalidad asociativa que se basa en reacciones incondicionadas pero, a su vez, significa ajuste a las condiciones de vida de un organismo particular. Por ejemplo, en el caso de condicionamiento aversivo, se dan unos elementos reactivos que en su asociación significan y definen el concepto de evitación, tan relevante para explicar el mantenimiento de la vida de un organismo individual.

La reflexión sobre Condicionamiento temporal y Constancia temporal me parece sumamente interesante y heurística. Ambos, en primer lugar, son casos ilustrativos de la asociación psíquica que se da en el parámetro temporal y no en el modal. Eso ya ‘fuerza’ el concepto de asociación hacia una concepción más amplia que la tradicional, limitada a las relaciones asociativas modales. De hecho, en mi historia profesional, el condicionamiento temporal ha constituido el caso básico que ha facilitado la asunción del modelo de campo en psicología. Lo que plantea Ricardo se centra, sin embargo, en la causa material y la final. En este sentido le comento también mi experiencia profesional, cuando me encontré los contenidos científicos del condicionamiento temporal de un lado y de la constancia temporal de otro. En el experimento de condicionamiento temporal básico se presentaba la comida al perro cada 30 minutos —se hizo algún experimento presentándola cada 15 y condicionamientos temporales compuestos con dos intervalos— y se obtenía una salivación anticipada —no reactiva— aproximadamente un minuto antes de la presentación de la comida. En el experimento de constancia temporal que yo diseñé con un Spectrum, le presentaba a un sujeto unos estímulos auditivos cada dos segundos con la consigna de que siguiera su ritmo. Igual como sucedía con el condicionamiento el sujeto ajustaba su acción a la presentación de los estímulos. No reaccionaba a ellos, los anticipaba. Comparación fácil: funcionalmente tenían la misma estructura, pero variaban las morfologías de los elementos participantes y la duración del intervalo, que sólo es un factor de campo. Pero sucedía otra cosa, seguir un ritmo no significa una reorganización del funcionalismo orgánico para el mantenimiento de la vida, que eso es el condicionamiento, sino que constituye una actividad «desligada» —aquí me sirve el concepto acuñado por Ribes— de ese condicionamiento y que constituye una dimensión de adaptación ‘superior’, en la medida que permite y explica que un organismo concreto se adapte a su entorno físico-químico, sin otro objetivo que el de estar y moverse en él.

Está claro, por otra parte, que la definición que seguro compartimos de psique y que he reproducido en este seminario reconoce este hecho diferencial del ajuste a físico-químico como distinto al vital.

Digo más. Un olor o un gusto son elementos que pueden formar parte de un condicionamiento o de una percepción. Cuando una reacción gustativa está implicada en un condicionamiento, quiero significar que se da por mor de la dinámica biológica, mientras que cuando está implicada en la identificación de una substancia, es percepción y se da por mor a un reconocimiento físico o químico. Es la diferencia que explica mi funcionar ‘psico-digestivo’ y mi funcionar ‘psico-sensorial’. Es la diferencia entre la asociación que da pie a un hábito y la que da pie a una habilidad. Está claro, en todo caso, que el concepto de finalidad desdobla la misma funcionalidad asociativa según el universo funcional al que ‘sirve’. Es por ello que, lo importante no es la descripción morfológica de la reacción, ni su simple identificación como tal reacción, sino su inclusión como elemento en una finalidad ajustativa psíquica. El tema se vuelve más interesante cuando la relación asociativa se da entre un olor, o un gusto, por un lado y, por otro, un sonido, un fonema o una palabra que convencionalmente lo denota. Los elementos sensoriales químicos se asocian a elementos sensoriales que, por convención, los identifican y entonces el ajuste ya no es ni vital, ni físico-químico, sino social. Es aquí donde hablamos, no de un hábito o una habilidad, sino de un saber.

Ricardo también plantea el tema de la determinación eficiente. Para lo que a él le resulta suficiente el concepto de ‘afectación interna’, a mí me resulta necesario el disponer de otra dimensión causal. Es la que estipula qué asociaciones concretas definen un determinado psiquismo. En efecto, ¿cómo puedo explicar que exista un oficio de catador de vinos o de perfumes sino es a partir de una dinámica social que los ha vuelto necesarios y ha determinado tipo de discriminaciones y en base a determinados productos y conceptos? Un olor asociado a un individuo es algo que realiza un animal y también un hombre; cuando ello sucede, se da una constancia perceptiva común. El tema está, sin embargo, en llegar a explicar porqué en un individuo concreto se producen una serie de discriminaciones y no otras, y con qué fuerza. Cuando llegas a esta exigencia explicativa, no puedes sino echar mano de la relación de dependencia de la funcionalidad asociativa respecto de las otras funcionalidades naturales presentes en el acto asociativo y que, a partir de su propia dinámica, comportan unas asociaciones concretas y no otras.

…pienso en la metáfora de la estatua aristotélica: la piedra es la materia, la escultura es la forma, la idea de lo que finalmente será la escultura la finalidad, pero algo ‘exterior’ a ella, el escultor, determina eficientemente como va a ser en concreto. Es sólo una metáfora, pero nos da la idea de dimensiones necesarias para explicar un hecho funcional concreto.

La trascendencia, en todo caso, de este ‘desdoblamiento causal’ salta a la vista: identifica la forma psíquica, identifica su base material biológica, define sus dimensiones adaptativas y las muestra interdependientes también en su influencia mutua a nivel concreto. Un valor heurístico secundario pero relevante, es que este entramado causal vuelve inteligible y justificado el ambientalismo: las funcionalidades física, biológica y social no determinan la asociación sino esa asociación concreta; no explican la psique sino esa psique concreta.

Quizás el tema más interesante para mi es lo que Ricardo apunta como asimetría del modelo. He desarrollado la idea de las interdependencias funcionales psíquicas, pero creo que sería bueno continuar con los otros niveles funcionales. En el apartado sobre el campo integral natural, apunto algunas ideas sobre el tema. Tal como lo planteo, sin embargo, está claro que la conmutación físico-química queda como nivel material absoluto y la convención social como nivel final absoluto. Son como los límites funcionales naturales de la estructura causal que propongo. Pero es más: sitúan a lo físico-químico como lo material ‘por excelencia’ y a lo social como lo final ‘por excelencia’, siendo ambas dinámicas las que ‘enmarcan’, en su devenir, todo el entramado funcional natural. Aquí es donde me surge la idea de la naturaleza como algo esencialmente móvil que me parece conectar con «el príncipe de los que saben». Nada, una ilusión.

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